martes, abril 11, 2006

Cuando nací, a mis oídos llego un suave y dulce sonido, música en estado puro: la voz de mi madre... Al crecer, bajo la guía y paciencia de mi padre, me fui adentrando en guitarreos, asados, tertulias y todo eso que hace que la música (y el arte en todas sus manifestaciones) sea algo con olor a pan casero, algo tan cercano... Y fue precisamente en un asado donde decidí ser músico. No por el asado, sino por la alegría que me causa tomar una guitarra y cantar. Cantar por cantar.

No digo que es fácil mi oficio, pero les aseguro: es bello.

No me llena de dinero, pero me enriquece día a día...

Hoy, 24 -casi 25- años después de escuchar el primer sonido "en vivo" y a casi 21 años de subirme por vez primera en un escenario, debo confesarles algo: soy inmensamente feliz.

Mi canto no es un canto de penas y angustias, aunque en algunos casos las reproduce.
Mi canto no es un canto de alegrías sin fundamentos, no es de risas huecas, sin sentido.
No...
Mi canto es un canto de amor: Amor a la familia, amor a los amigos, amor a la vida...
Amor a la tierra y su legado...
Amor a la poesía...
Amor a los detalles, esos detalles que marcan la diferencia...

Yo canto al amor de parejas: tuyas, mías, pasados, presentes o futuros...
En algunas oportunidades, canto para desahogar un sufrimiento: lo hago con amor... con un amor que sufre al perder lo amado...

Porque mi canto es un canto desde dentro, un canto que, a pesar de ser mío, es, esencialmente, de todos.
Porque mi canto es un canto de amor.

El sol alumbra a todos y el amor nos pertenece a todos.

Alguien me dijo -criticándome- una vez que mis canciones eran MUY dulces. A esa persona: GRACIAS.

Al pasar el tiempo me he dado cuenta que es justamente esa dulzura la que nos hace falta actualmente, por lo que debo advertirles:

MI CANTO ES POTENCIALMENTE PELIGROSO.

Habla de amor y el amor es peligroso (pregúntenle sobre lo que digo a Jesús o al Che).

Es peligroso: Corren serios riesgos de perder su individualismo y caer en un pesado estado de letargo -como cuando nos enamoramos- ...

Es muy probable que si escuchan mi cantar acompañados de alguien que les "afecta", caigan rendidos finalmente.

Es probable que en algún momento quieran dedicar alguna canción...

Así que mejor olviden que existe mi canto, pueden correr el riesgo de volver a ser Humanos.

A todos aquellos que quieran correr el riesgo les dejo abierta la invitación de subirse en esta pequeña embarcación y navegar esta red de canales, que nos llevara al río, sobre el cual surcaremos de camino al mar... al A-mar.