Hoy, a medio dia, hubo un acto en la Plaza Lautaro (Teodoro Schmidt) en homenaje a los presos politicos mapuche, recluidos en la carcel de Angol, de forma arbitraria y en contra de las normativas internacionales (Hay dos cartas del Veedor para los DDHH de la ONU al Gobierno de Chile [en ese tiempo el Pdte. era Lagos] en el cual se exije de forma categorica que se deje de aplicar la ley antiterrorista en contra de comuneros que reclaman reivindicaciones territoriales y culturales [como el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios entre muchos otros] y que NO SE PUEDEN COMPARAR CON OSAMA BIN LADEN o GEORGE W. BUSH ambas bestias reconocidas a nivel global por su terrorismo) y que cumplen 30 dias de HUELGA DE HAMBRE.
Un pequeño pero necesario grupo de personas, principalmente jovenes comprometidos, participo apoyando con su energia y mediante diversas representaciones (canto, poesia...) dio a conocer la frustracion que provoca este tipo de injusticias en contra de un pueblo que no solo convive con los "chilenos" y sus prejuicios, sino que deben convivir tambien con una aplicacion de las normas Racista y a todas luces Economicistas.
Mi canto tambien estuvo a medio dia, a pesar del frio y de la falta de recursos. Estuvo porque hay que dar a conocer lo que sucede --aparte de lo que mentirosamente se cuenta en las "no-ticias"--...
Gracias a todos los que asistieron.
LIBERTAD INMEDIATA A LOS PRESOS POLITICOS MAPUCHE!!!Marrichiwew!!!
Mas novedades pronto.
Y el resto de la tarde... de ensueño... O NO??? =p
miércoles, abril 12, 2006
martes, abril 11, 2006
Cuando nací, a mis oídos llego un suave y dulce sonido, música en estado puro: la voz de mi madre... Al crecer, bajo la guía y paciencia de mi padre, me fui adentrando en guitarreos, asados, tertulias y todo eso que hace que la música (y el arte en todas sus manifestaciones) sea algo con olor a pan casero, algo tan cercano... Y fue precisamente en un asado donde decidí ser músico. No por el asado, sino por la alegría que me causa tomar una guitarra y cantar. Cantar por cantar.
No digo que es fácil mi oficio, pero les aseguro: es bello.
No me llena de dinero, pero me enriquece día a día...
Hoy, 24 -casi 25- años después de escuchar el primer sonido "en vivo" y a casi 21 años de subirme por vez primera en un escenario, debo confesarles algo: soy inmensamente feliz.
Mi canto no es un canto de penas y angustias, aunque en algunos casos las reproduce.
Mi canto no es un canto de alegrías sin fundamentos, no es de risas huecas, sin sentido.
No...
Mi canto es un canto de amor: Amor a la familia, amor a los amigos, amor a la vida...
Amor a la tierra y su legado...
Amor a la poesía...
Amor a los detalles, esos detalles que marcan la diferencia...
Yo canto al amor de parejas: tuyas, mías, pasados, presentes o futuros...
En algunas oportunidades, canto para desahogar un sufrimiento: lo hago con amor... con un amor que sufre al perder lo amado...
Porque mi canto es un canto desde dentro, un canto que, a pesar de ser mío, es, esencialmente, de todos.
Porque mi canto es un canto de amor.
El sol alumbra a todos y el amor nos pertenece a todos.
Alguien me dijo -criticándome- una vez que mis canciones eran MUY dulces. A esa persona: GRACIAS.
Al pasar el tiempo me he dado cuenta que es justamente esa dulzura la que nos hace falta actualmente, por lo que debo advertirles:
MI CANTO ES POTENCIALMENTE PELIGROSO.
Habla de amor y el amor es peligroso (pregúntenle sobre lo que digo a Jesús o al Che).
Es peligroso: Corren serios riesgos de perder su individualismo y caer en un pesado estado de letargo -como cuando nos enamoramos- ...
Es muy probable que si escuchan mi cantar acompañados de alguien que les "afecta", caigan rendidos finalmente.
Es probable que en algún momento quieran dedicar alguna canción...
Así que mejor olviden que existe mi canto, pueden correr el riesgo de volver a ser Humanos.
A todos aquellos que quieran correr el riesgo les dejo abierta la invitación de subirse en esta pequeña embarcación y navegar esta red de canales, que nos llevara al río, sobre el cual surcaremos de camino al mar... al A-mar.
No digo que es fácil mi oficio, pero les aseguro: es bello.
No me llena de dinero, pero me enriquece día a día...
Hoy, 24 -casi 25- años después de escuchar el primer sonido "en vivo" y a casi 21 años de subirme por vez primera en un escenario, debo confesarles algo: soy inmensamente feliz.
Mi canto no es un canto de penas y angustias, aunque en algunos casos las reproduce.
Mi canto no es un canto de alegrías sin fundamentos, no es de risas huecas, sin sentido.
No...
Mi canto es un canto de amor: Amor a la familia, amor a los amigos, amor a la vida...
Amor a la tierra y su legado...
Amor a la poesía...
Amor a los detalles, esos detalles que marcan la diferencia...
Yo canto al amor de parejas: tuyas, mías, pasados, presentes o futuros...
En algunas oportunidades, canto para desahogar un sufrimiento: lo hago con amor... con un amor que sufre al perder lo amado...
Porque mi canto es un canto desde dentro, un canto que, a pesar de ser mío, es, esencialmente, de todos.
Porque mi canto es un canto de amor.
El sol alumbra a todos y el amor nos pertenece a todos.
Alguien me dijo -criticándome- una vez que mis canciones eran MUY dulces. A esa persona: GRACIAS.
Al pasar el tiempo me he dado cuenta que es justamente esa dulzura la que nos hace falta actualmente, por lo que debo advertirles:
MI CANTO ES POTENCIALMENTE PELIGROSO.
Habla de amor y el amor es peligroso (pregúntenle sobre lo que digo a Jesús o al Che).
Es peligroso: Corren serios riesgos de perder su individualismo y caer en un pesado estado de letargo -como cuando nos enamoramos- ...
Es muy probable que si escuchan mi cantar acompañados de alguien que les "afecta", caigan rendidos finalmente.
Es probable que en algún momento quieran dedicar alguna canción...
Así que mejor olviden que existe mi canto, pueden correr el riesgo de volver a ser Humanos.
A todos aquellos que quieran correr el riesgo les dejo abierta la invitación de subirse en esta pequeña embarcación y navegar esta red de canales, que nos llevara al río, sobre el cual surcaremos de camino al mar... al A-mar.
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